Cuando las cosas más pequeñas son las que valen mucho, y sientes que nada se va a torcer, entonces, solo entonces, es cuando eres feliz.
Pero a veces eso se tuerce demasiado, se rompe, se quiebra, se va, sin querer, todo se pierde y te hundes en el peor sonido que jamás ha existido, el silencio. ¿Qué como lo sé? Porque yo ya he caído en él unas cuantas veces.
Soy Brooke, aunque los pocos amigos que tengo me llaman Sea, porque dicen que mis ojos son del mismo color que el mar, azules verdosos, aunque con la luz, se ponen dorados o de muchos colores. Si, mis ojos son raros, se puede decir que mi pelo, castaño, corto, un poco ondulado solo cuando me lo mojo, con flequillo hacia el lado y con las puntas lilas también es raro, y la forma de vestirme es diferente a todos los demás, mientras que las chicas llevan falditas que servirían de cinturones yo llevo pantalones vaqueros rotos, a veces hasta con cadenas, en realidad, toda yo soy rara, pero la verdad es que no me importa, porque simplemente, soy como soy.
Vivo en un pueblucho demasiado pequeño, y aunque necesito irme, no puedo. En mi pueblo está lo básico, ni cines, ni grandes centros comerciales, ni discotecas... tiene lo básico, un colegio, un parque, un supermercado y tendrá unas cuarenta casas, diréis que nos conocemos todos y nos llevamos bien ¿verdad? Pues no, en realidad solo me llevo bien con dos, mi mejor amiga, Alexandra y mi mejor amigo, Mark.
Los tres odiamos a todos los demás. ¿Os habéis creído que mi pueblo es con pastores y cosas de esas? No, son todos unos pijos, unos ricachones, las casas son mansiones y no tenemos nada de las cosas anteriores porque prefieren ir en limusina a la ciudad y presumir, que andar dos metros. En dos palabra, dan asco, mis vecinos dan asco, mi hermano da asco, mis padres dan asco, todo el mundo en este pueblo me da asco, menos mis amigos claro…
El año pasado, sin ir más lejos, en verano, intente que mis padres me dejaran irme a un campamento de verano, de esos de tiendas de campañas, al lado del mar, el cual no he visto en mi vida, en el que poder nadar, hacer vela, surf, y un montón de cosas que las actividades de ese campamento nos ofrecían, además, podría relacionarme con gente no rica, que lo necesito bastante… ¿La respuesta de mis padres? No. No me dejaron ir, y las razones eran diversas, todas igual de tontas, que si se sudaba haciendo actividades, que si el mar podía ser muy peligroso, que si no podría dormir en una tienda de campaña… Hasta que llegamos a la razón que de verdad les importa a ellos, era demasiado barato. En mi familia es fácil: si no es caro, no se compra, ¿A alguien le entra en la cabeza? Porque a mí no. Alex y Mark también querían ir, no les dejaron y las razones fueron las mismas, ¿Ahora entendéis cuando digo que la gente de mi pueblo da asco?
Por eso, este verano ni lo intento, prefiero ahorrarme el disgusto con mis padres, pasar de todo, quedarme aquí con las dos únicas personas que me importan y joder a los ricachones. Sin embargo, tengo muchísimas ganas de irme de este maldito pueblo.
Además, estoy harta de esta familia, todos tan perfectos… Estoy harta de mis padres, que me echan en cara como soy, y de mi hermano, por ser tan perfecto, de mis abuelos, porque no me ayudan con mis padres, de todos, en general, que nunca han hecho nada por mí, y nunca me han ayudado, por el simple hecho de que no aceptan que no soy como ellos, que no soy una doña perfecta y que no me comporto como ellos, que el dinero no me preocupa, tampoco lo que piensen de mí, lo único que me preocupa son mis amigos, y si mis familiares se preocuparan por mí, a lo mejor, yo también por ellos, pero no es el caso.
Hoy hace especial calor, yo diría que demasiado para ser finales de mayo, nunca ha hecho tanto calor por estas fechas. Alex, Mark y yo estamos en el parque de siempre, sentados en el respaldo del mismo banco de siempre, odiosa monotonía.
-Eh, Sea, ¿En qué piensas?- Oigo una voz demasiado lejana para estar a mi lado.
-¡Sea!- Gritan en mi oído.
-¡Ah! Joder, ¿Qué? – Digo un poco enfadada.
-Que te has ido al país de las maravillas- Dice Alex riéndose.
-Bah, no, que va, solo estaba pensando en que siempre hacemos lo mismo, ¿Por qué no hacemos algo diferente?
-Porque todos los de este barrio nos mirarían raro.
-¿Desde cuándo te ha importado eso Mark? ¿Te estás convirtiendo en uno de ellos? – Digo, y pongo una mueca muy rara, se ríen.
-No, pero es que no se qué podemos hacer…
- Puede que una guerra de globos de agua. – Propone Alex
-¿Los tres solos? Demasiado fácil daros a vosotras
- ¡Eh! – Gritamos las dos a la vez.
Los tres nos reímos, la verdad es que haga lo que haga, con ellos me lo paso igual de bien. Son igual que yo, Alexandra, Alex, tiene el pelo largo, ondulado tirando a rizado, y rubio, los ojos marrón miel y una nariz respingona muy graciosa. Mark tiene el pelo liso, negro, con flequillo hacia el lado, como los dibujos manga, para que os hagáis una idea, y sus ojos son azul celeste, con un poco de verde pistacho por fuera del iris.
Alex pone música en su móvil, pone All the small things de blink-182 pero enseguida nos ponemos de pie, no porque tengamos que hacerlo, pero es que han venido los pijos del colegio, bueno, todos son pijos, pero estos seis se llevan la palma. Todos nos miran con cara de asco y se paran delante de nosotros dispuestos a hacernos enfadar, aunque teniendo en cuenta como somos los tres, eso no les conviene.
-¿Cómo vais simplones? – Dice con aire superior Darla.
Darla es como la líder de ese grupo, digamos que prototipo Barbie, pero peor.
-Mejor que vosotros, creo – Contesta Alex sin pensarlo.
Alex se odia a muerte con ella, es demasiado orgullosa para aceptar lo que dice, a mi solamente me pone enferma, ella quiere matarla.
-¿Te crees muy lista Alexandra? – Dice Darla mirándonos con asco.
- Mas que tu – Contesta esta.
-¿A si? Pues que sepas, que no lo eres
- Oye barbie – Intervengo - ¿Quieres perder esos cuatro pelos asquerosos que tienes? Porque son fáciles de arrancar…
-Eh, tú a ella no le tocas un pelo.
Y ahí sale el traidor, Clos, le llamamos traidor porque antes era de los nuestros, de los diferentes, de la gente que no da asco, pero un día, habló con su madre de dios sabe qué, y desde entonces, se separo de nosotros para unirse a la banda de la barbie, desde entonces, nos insulta, aunque creo que le da un poco de pena el haberse separado de nosotros, o no…
-¿Y qué vas a hacer traidor? – Le miro desafiante.
Me mira desafiante, está claro que no tiene nada que decir, que se ha quedado sin palabras, asique salta barbie.
-No te lo creas tanto simplona, aquí, Clos, os daría una paliza a todos con los ojos cerrados.
- ¿A si? Pues que empiece contigo
La barbie la ha cagado, Alex se ha salido de sus casillas y no sé cómo han acabado así, pero se están tirando de los pelos que da gusto… Alex tiene un mechón de pelo en su mano derecha y tira de él, y Darla, sin embargo, le pisa con los taconazos que lleva.
-¿Pero qué hacéis? – Grita Mark, pero ellas no paran.
- Es esta idiota, ¡que no me suelta mi pelo recién salido de la peluquería! – Grita Darla.
-¿Idiota? ¡Eso no se lo dice ni dios!
de decir eso, corro hacia donde están con dos largas zancadas y le quito los tacones, todavía no sé cómo, a Darla, rompiendo el tacón de aguja por la mitad, y después me encarnizo con su pelo.
-¡Chicas! ¡Chicas! – Grita Clos sin intervenir.
-¡Tu no hagas nada que es malo!
Mark grita y se mete en la pelea para que nos separemos todas. Primero me separó a mí, que conseguí calmarme pronto, y luego a Alex, a la que siguió sujetando porque quería seguir con aquella pelea que en realidad era un poco absurda.
La barbie se tocó el pelo, quejándose. Alex se tranquilizó y se miró las manos, no pude evitar reírme, Alex tenía en su mano derecha un buen mechón de la larga melena rubia de la barbie, que había arrancado de su cabeza en la que ahora mismo, lo peor, era que tenía una pequeña calva, pequeña, casi no se veía, pero lo suficiente para que los tres nos riamos como no lo hemos hecho en la vida.
-¡Mirad lo que habéis hecho! –La barbie se lamente mientras los demás se van y le obligan a irse con ellos.
Los tres nos volvemos a quedar solos, pero se acaba nuestra tranquilidad cuando la madre de Alex la llama para que se vaya a cenar y se tiene que ir. Si con solo tres personas es aburrido, imagínate con dos, asique los tres nos despedimos y vamos a nuestras respectivas casas a cenar.
Me gusta mucho esta historia porque es diferente a todo lo que he leído. =)
ResponderEliminarEspero que no tardes en subir el segundo.
Besos!! <3
Miriam(youandmeever)
Me gustaa! *-* xDD
ResponderEliminarNo tardes en subir! Vaya puta barbie yo le hubiera arrancado todo los pelos y haberla dejado calva xDDD
Me encantaa sube prontoo valee :D